jueves, 28 de noviembre de 2013

Un rostro frente a tus ojos que lo miran y por favor: que no haya mirar sin ver. Cuando miras su rostro -por pasión, por necesidad como la de respirar- sucede, y de esto te enteras mucho después, que ni siquiera lo miras. Pero si lo miraste, si lo bebiste como sólo puede y sabe una sedienta como tú. Ahora estás en la calle; te alejas invadida por un rostro que miraste sin cesar, pero de súbito, flotante y descreída, te detienes, pues vienes de preguntarte si has visto su rostro. El combate con la desaparición es arduo. Buscas con urgencia en todas tus memorias, porque gracias a una simétrica repetición de experiencias sabes que si no lo recuerdas pocos instantes después de haberlo mirado este olvido significará los más desoladores días de búsqueda.

Hasta que vuelvas a verlo frente al tuyo, y con renovada esperanza lo mires de nuevo, decidida, esta vez, a mirarlo en serio, de verdad, lo cual, y esto también lo sabes, te resulta imposible, pues es la condición del amor que le tienes.

París, mayo de 1962.
Alejandra Pizarnik

sábado, 23 de noviembre de 2013

   "Lo que mata es la obediencia mecánica" escuché decir en una película.

   Si uno está atento a lo que lo rodea, si empieza a pensar en todo lo que podría cambiar si empezara a actuar diferente, el mundo sería otro lugar. 
   ¿Porqué caímos en este sistema en el cual somos muñecos manejados por un puñado de personas poderosas que solo buscan su bienestar? Ejemplos a nivel mundial y hasta pequeñísimos a nivel local me demuestran día a día que el mundo no va a cambiar a menos que la gente piense diferente. El egoísmo tiene que dejar de ser la principal forma de actuar de las personas.
   Es como si viviésemos en un estado de somnolencia constante, embobados con la televisión, las noticias que no hacen más que mostrarnos como todo está mal, los políticos que dejan tanto que desear, la tecnología que venden para encerrarnos en una burbuja, sin demostrarnos en realidad el verdadero poder que encierra. Y es en ese momento, cuando sentís que despertás, que te das cuenta de las cosas, cuando la realidad te pega un sopapo y te hace sentir en la piel que no sos nadie, que estas dormido, ajeno a lo que sucede en el mundo, volviéndote un títere más dentro del gran show en el planeta tierra.
   ¿Qué puedo hacer desde mi lugar? ¿Desde mi anonimato? Me siento tan minúscula que expresar mis ideas en estas palabras es lo único que puedo hacer para descargarme. Ojalá supiera como generar un cambio. Sé que muchas personas piensan igual que yo, pero me parece tan difícil encontrarlas.. 
   A veces, cuando estoy en este estado de éxtasis en el cual siento que tengo que hacer algo, que es mi deber, me siento tan viva que no comprendo como pude haber estado colgada tanto tiempo pensando en cosas que no valen la pena. 
   Hay tanto por hacer, por cambiar. Tanto por descubrir. 
  Creo que deberíamos aprovechar este espíritu adolescente para llevar a cabo nuestras ideas, quizás un poco difíciles de concretar en un medio tan hostil, y cambiar el mundo en el que vivimos. Al menos, intentar desde su lugar generar un cambio, trabajando como pequeñas hormigas, impulsando con positividad las nuevas ideas de compañerismo, honestidad, bienestar y cuidado del medio ambiente, buscando un lugar en el que no exista el egoísmo y las riquezas no sean solo para un pequeño grupo de personas que no sabe compartirlas. Porque.. ¿de que sirve ser millonario si se sabe que durante el crudo invierno mueren miles de personas por no tener un techo, frazadas ni comida? ¿o ser dueño de una gran empresa petrolífera a sabiendas de que el recurso se verá agotado en pocos años por el abuso? ¿que ganás al obtener fortunas gracias a las cosechas, si estás extinguiendo el suelo para futuras siembras? El hombre no piensa en el futuro de su especie, si no en el bienestar de su presente. Así de egoísta es la sociedad de la que formamos parte.

Tali G.